tan maestro de mis propias lecciones…
Estuve tan exento de cercanos ojos
y comprensión…
Y tanta paz interior, perturbada por
inciertas caricias, maternal protección…
El arrebato en la noche
cegó mi agitada vista…
Las pequeñas cosas comenzaron
una sublevada autodestrucción…
Y lucho yo, insisto y cerceno yo
las alambradas de mi templo interior…
Fue como subir una afilada pendiente…
Mientras tu ser gozaba con tan excelso
paisaje, los guardianes de tu mente
se envolvieron en la invisibilidad
y dejaron abiertos los ¿falsos? muros
que tan duro esfuerzo supuso izar…
En un micro pseudo instante,
un agudo dolor de veloz caída
y te encuentras gravitando
sobre las negras aguas del amarre…
Pero tus ágiles, aunque livianas alas,
muestran deseos de puro aire,
y te dejas llevar hacia jardines
celestiales cuyos nombres
te esfuerzas por recordar…
El sabio plan…Reconstruir el nimio
desastre…Apuntalar brechas y exiguos
percances…Aminorar marcha hacia
las estrellas y extasiar el hambre
de un nuevo horizonte aún por confirmar…


Levitando en el subsconsciente por Carlos Alía Díaz se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
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